Alimentación Macrobiótica, Orígenes y fundamentos.

Es una noción muy antigua y universalmente reconocida que nuestro bienestar físico y psíquico se encuentra ligado, en gran medida, a nuestra alimentación.

Todos hemos experimentado, directa o indirectamente, posperjuicios inmediatos o a largo plazo de ciertos errores dietéticos. Todos advertimos como, al lado de productos fácilmente asimilables, existen otro de larga o difícil digestión. Pero, justo es reconocerlo, muchos de estos conocimientos son empíricos, deducidos de una superficial experiencia personal o son el fruto de costumbres y tradiciones.

En ambos casos falta una prueba científica de su validez. Ello se debe al hecho de que la dietética y la ciencia de la nutrición son disciplinas recientes, que cuentan con pocas décadas de vida y que, por tanto, no han podido resolver todavía las múltiples y complejas funciones que están llamadas a desempeñar.

A falta de una teoría exacta y admitida por todos como valida, parece perfectamente lógico que el problema de una sana alimentación se mire bajo diferentes aspectos y con soluciones distintas, deducidas de la observación, de escudos, de conceptos y, a veces, hasta de prejuicios. De ahí que florezcan distinta dietas que, como la “macrobiótica”, persiguen todas, de una u otra manera, la misma finalidad: sugerir algunas normas generales de alimentación, capaces de mantener el organismo en buenas condiciones de salud o hacer recobrar al bienestar físico y psíquico a quien lo ha perdido a consecuencia de errores dieteticos o de enfermedades.

Para juzgar estas dietas, actualmente de gran notoriedad y difusión, se necesita una objetividad absoluta que intente establecer lo que hay en ellas de positivo y lo que, a la luz de la ciencia, exista de criticable, ya que como todo producto del pensamiento humano, pueden contener afirmaciones y conclusiones discutibles.

La dieta macrobiótica puede clasificarse entre aquellas que dan preferencia a los alimentos de origen vegetal. Pero, a diferencia de la dieta estrictamente vegetal, tiene la ventaja de una mayor flexibilidad, al miso tiempo que permite el uso de alimentos de origen animal, si bien limitadamente. Otra ventaja es la de no hallarse encerrada en esquemas demasiado rígidos, sino mas bien adaptarse a las necesidades alimentarias y locales, aunque dentro del ámbito de algunas reglas generales que la dieta macrobiótica considere esenciales.

El amplio margen que las dietas macrobióticas otorgan a los cereales y legumbres, aseguran a sus seguidores las suficientes proteínas, contenidas en discreto porcentaje en esta clase de alimentos. Sin embargo, para su perfecto y completo bienestar, el organismo exige también una cierta cantidad de proteínas de origen animal. Con ello se evita el riesgo de carencias parciales de proteínas y de factores vitamínicos, que constituyen los defectos fundamentales de todas las dietas demasiado uniformes.

Un aspecto seguramente positivo de la dieta macrobiótica es el de exigir que los alimentos sean lo mas naturales posible, es decir, desprovistos de sustancias contaminantes que pueden provenir de sistemas de cultivo o cría artificiales. No sabemos todavía con certeza cuales son los daños concretos que los abonos, pesticidas o herbicidas provocan en el organismo humano; pero lo cierto es que el crecimiento aumento de alimentos asi contaminados va acompañado, en los países civilizados e industrializados, de un aumento de enfermedades, tales como la arteriosclerosis, y el cáncer, que afectan en menor medida a las poblaciones que viven en un ambiente mas “natural” y que , por tanto, es pues, ciertamente recomendable, aunque cada año sean mas difíciles de obtener dadas las tendencias actuales de la agronomía y de la zootecnia.

El evidente predominio que las dietas macrobióticas dispensan a los cereales justifica y explica el consejo de masticar, con pausa, los alimentos antes de deglutirlos. Efectivamente, los cereales contienen un gran porcentaje de almidón, sustancias que nuestro estomago digiere mal si antes no ha estado, durante un buen rato, en contactó con la saliva, la cual contiene un fermento indispensable para la degradación de los almidones.

Por lo demás, es de todos conocido que una lenta y prolongada masticación es muy útil para la asimilación de los alimentos, ya que produce un estado de quietud y relajamiento, que mantiene en un justo equilibrio nuestras funciones neurovegetativas, que requieren un previo y complicado proceso de digestión y absorción de las sustancias nutritivas contenidas en los alimentos.

Su predominante composición en cereales explica porque la macrobiótica relega prácticamente al ostracismo, el azúcar y los dulces. En efecto, los granos de los cereales, como ya queda dicho, están constituidos por almidones. Pero estos, químicamente, no son más que azucares, aunque de estructura mas compleja. En la digestión, los almidones se transforman en azucares mas simples, por lo que se ve su necesidad ampliamente cubierta por la dieta amilácea, sin necesidad de mas azúcar, lo que conducirá aun exceso y, en consecuencia, entre otras cosas, a un aumento antiestético del peso corporal.

También resulta muy útil, a la luz de las modernas nociones de la ciencia de la nutrición, en empleo que las dietas macrobióticas hacen de las grasas vegetales, en particular de los aceites de semillas. En este sentido, las investigaciones químicas han demostrado que estos aceites tienen un elevado contenido de ácidos grasos poliinsaturados, útiles para prevenir y quizá hasta para combatir la arteriosclerosis. No obstante, las grasas de origen vegetal no bastan para asegurar un aprovisionamiento completo de sustancias grasas en el organismo humano, que, como sucede en las proteínas, tiene necesidad de cierta cantidad de grasas de origen animal. Los regimenes macrobióticos constituidos, formados casi exclusivamente por cereales son, por ello mismo, solamente para sujetos enfermos o para periodos de tiempo no muy largos, pues terminan por revelar carencias parciales de proteínas, grasas, vitaminas y calcio.

Dentro de estos limites, la dieta macrobiótica como ella misma lo sugiere adaptada a las exigencias individuales y a las costumbre locales, aporta no pocos aspectos positivos incluso a los expertos en nutrición.

En realidad, exige calma y moderación en el comer, el menor uso posible de alimentos industrializados y contaminados y una drástica limitación no solo de drogas y alimentos picantes, sino la abstención del alcohol y el café, de los que muchos abusan, sin hacerse cargo de sus consecuencias negativas para la salud. Lo mismo ocurre con la prohibición de beber agua durante las comidas, medida higiénicamente muy apreciable, ya que el exceso de bebida produce pesadez de estomago y hace mas larga y difícil la digestión.

No nos consta que la dieta macrobiótica pueda curar el cáncer, pero quizás se pueda afirmar que, con sus normas, ayuda a evitar que se extienda. En cambio, es mucho mas cierto que la dieta macrobiótica ayuda a prevenir la arteriosclerosis, las enfermedades del hígado y la obesidad y, por tanto, contribuye a mantener el organismo en un estado de bienestar durante mucho mas tiempo. Sin embargo, repetimos, no deben eliminarse demasiado rígida y radicalmente los alimentos de origen animal, pues en dosis adecuadas, aportan al hombre algunos principios nutritivos que le son muy necesarios y de los que no puede prescindir por completo, si bien tienen el inconveniente de estimular su agresividad.

Origenes de la Macrobiótica
Hablar de la macrobiótica, interesarse por ella, querer saber mas sobre ella, desear “practicar la macrobiótica”, significa conocer aunque será limitadamente a Georges Ohsawa y saber quien es. Medico y filosofo japonés, cuyo verdadero nombre es Nyioiti Sakurazawa, nació en Kyoto en 1893 y murió en Tokio en 1966, en pleno disfrute de sus fuerzas físicas y mentales. Decir de Ohsawa que fue el fundador de la macrobiótica seria un grave error, ya que la macrobiótica, que es una filosofía Oriental ( la cocina macrobiótica forma también parte de esta filosofía), se remonta a cinco mil años atrás.

La palabra macrobiótica deriva del griego y significa “Grande o larga Vida”, de macros=grande y bios=vida. Por consiguiente, macrobiótica quiere decir “arte de rejuvenecer” o, al menos, de mantenerse joven durante largo tiempo. Puede, pues, definirse como una “técnica de larga vida”. De tradición muy antigua, la macrobiótica fue en cierto sentido descubierta por Ohsawa, que fue considerado por todos como una especie de mago. En sus curas medicas no prescribía casi ningún remedio. Sobre todo, evitaba las medicinas. Pero, frente a esta táctica, aconsejaba una nueva disciplina alimenticia y un cambio total de dieta.
Ohsawa fue también conocido en occidente, especialmente en Francia, ya que estudio y vivió mucho tiempo en Paris. No obstante, viajo y difundió por el mundo entero sus teorías de régimen macrobiótico. Las publicaciones con su firma son muy numerosas y tratan principalmente de la filosofía Oriental, del arte del judo y de sus experiencias sobre acupuntura. En Paris creo un centro Orientado a unificar las culturas occidental y oriental. Al mismo tiempo estudio La Soborna historia de la filosofía Europea, patología, psicología, química, bioquímica y Biología. Desde nuestro punto de vista es decir, desde el punto de vista de la cocina macrobiótica, Ohsawa alcanzo un perfecto maridaje de la filosofía china con la cocina.

El mismo al buscar, su propia salud ( ya que en su juventud se vio afligido por graves enfermedades) , se acerco la cocina zen, por lo que a menudo el termino macrobiótico aparece unido al termino zen.

En su cocina, los monjes japoneses zen siguen todavía antiguas tradiciones orientales. Su alimento básico es el arroz natural moreno o el trigo y otros alimentos simples y naturales en los que, al parecer, se encierra el secreto del equilibrio y la serenidad.
Seguidor de estas reglas, Ohsawa considera la cocina macrobiótica como un mensaje a la humanidad y, aunque en la practica su cocina quede reducida a un tipo especial de dieta, sin embrago, deriva de experiencias claramente espirituales. Además, Ohsawa afirma que si los hombres siguieran sus teorías filosóficas y adoptaran la alimentación macrobiótica, serian mucho mas libres, serenos y felices.
Movido por estas razones, nacidas de profundas convicciones y conocimientos filosóficos, dedico el toda su vida a la difusión de esta ciencia y de este arte. Difusión que puede considerarse como universal y no excluye ni siquiera al Japón, patria donde antiguamente nació la macrobiótica pero que, en cuanto alimentación, se a occidentalizado muchísimo.

Dentro del mundo occidental, Francia es el país adoptivo de Ohsawa, pero sus enseñanzas, gracias a numerosas peregrinaciones, se a difundido por los demás países europeos hasta llegar a América y al corazón de África. En sus frecuentes viajes le acompaño su esposa Lima que, a su ves, daba cursos de cocina, enseñando alas mujeres de todo el mundo el arte de preparar los alimentos según los principios y orientaciones de Ohsawa. Hoy el nombre de Lima es conocido por todos los seguidores de la macrobiótica. Actualmente ella vive en Japón, pero cada año viene a Europa para vigilar la producción masiva de alimentos macrobióticos, preparados en Bélgica y garantizados con su firma. La otra gran fabrica de estos productos se encuentra en Francia y lleva el nombre del propio Ohsawa.

Los productos que están a la venta de esta dieta preceden casi siempre de estas dos fuentes de origen, pero dada la difusión que la macrobiótica esta adquiriendo en España, empiezan a producirse aquí.
Desde hace unos años, la macrobiótica sea extendido por todo el mundo, sobre todo por Europa ay por América tanto en las grandes ciudades como en las localidades mas modestas. Son muchos los pueblos donde se venden los productos macrobióticos en tiendas especializadas y “centros” que constituyen una especie de club, con numeroso clientes, socios y adheridos, seguidores de este arte o deseosos de conocerlo y practicarlo. En muchos de estos “centros” se imparten cursos de cocina y conferencias de macrobiótica con gran asistencia de público.

Aunque relativamente poco abundantes, no escasean los restaurantes que siguen y ofrecen la dieta macrobiótica con variados menús y diversas alternativas en la elección de los platos.
Este arte culinario lo practica también muchos jóvenes, lo que parece demostrar que la cocina macrobiótica tiene asegurada una buena acogida por parte de las nuevas generaciones. Esto viene a constituir una promesa de que este tipo de cocina podrá convertirse en una alimentación de masas.

Como afrontar la macrobiotica
Pasar de la cocina normal, demasiada rica y mas bien pesada, a la cocina macrobiótica, natural, sencilla y aparentemente mas severa, significa un cambio importante y seria un error tomarlo a la ligera.
Acercarse a la cocina macrobiótica significa, ante todo, comprenderla, conocer sus principios y sus reglas y saber que quiere decir. Esto representa por nuestra parte un cambio interno diferente respecto a la comida.

Por consiguiente, hay que saber en que consiste este nuevo régimen de alimentación. Al principio será mejor limitarse a los platos básicos y fundamentales sin pensar en teorías que puedan parecer oscuras e incluso incomprensibles por demasiado alejadas de nuestra mentalidad occidental. Miremos entonces esta ciencia desde el punto de vista de nuestras necesidades y deseos, que nos inclinas hacia un nuevo sistema de alimentación. Mas tarde, si así lo deseamos, podremos profundizar en nuestros conocimientos tanto teóricos como prácticos. Y entonces daremos preferencia a algunos de los nuevos alimentos, ampliando la lista de recetas y productos, ensayando, probando y haciendo nuevos experimentos.

Es importante comenzar estas prácticas sin prejuicios y seguir, más o menos rígidamente, la nueva dieta al menos durante dos semanas. A continuación, nuestro instinto y los resultados obtenidos nos guiaran hacia una elección definitiva, más o menos absoluta, periódica o continuada de acuerdo con nuestras exigencias y a medida de nuestro temperamento y modo de vivir. Existen muchas razones para empezar a practicar la macrobiótica: necesidades físicas y psicológicas de carácter general, sensación de pesadez y embotamiento, torpeza y lentitud de reflejos, que ya intuimos eran debidas a una alimentación equivocada, y, en fin, la curiosidad de interés suscitados por este nuevo sistema de alimentación del que tanto se habla hoy en día.

A este experimento puede uno lanzarse con los ojos cerrados, renunciando de golpe y con energía a todo lo que tenga que suprimirse como contrario al mismo, siguiendo rigurosamente las nuevas reglas y cambiando inmediatamente nuestra alimentación, sin embargo, esta decisión radical puede ser un sistema equivocado y resultar contraproducente pues corre el peligro de llevar a dediciones poco duraderas.

En cambio, es mejor proceder gradualmente en este cambio tan importante, con constancia y, sobre todo, con confianza tanto en los nuevos alimentos como en nosotros mismo.

Este último modo de comportarse es más relajante y convincente y tiene, además, garantizado un éxito positivo.
Ante todo, no hay que ser rígidos por que la rigidez en este sistema de alimentación viene hacer un grave error contrario a la macrobiótica, que, a pesar de lo que muchos pudieran creer, es algo muy dúctil y flexible.

Al comienzo, los errores y las elecciones equivocadas son inevitables y no deben preocuparnos. Ya las evitaremos mas tarde, cuando seamos expertos y consientes. Entonces sabremos equilibraremos mejor nuestra comidas y nos permitiremos expresamente algunas “conseciones”. Nos volveremos mas espontáneos y perderemos, primeramente, a cocinar del modo mas apropiado y después, a comer solo aquello de lo que tengamos nesecidad.

Como se ve, se tratan de una evolución que podrá ser más o menos lenta con una duración distinta según la índole de las personas.
Aparte de la rigidez ya indica, otro error consiste en alimentarse ansiosamente, queriendo alcanzar con rapidez las metas prefijadas. Gran equivocación: la macrobiótica es la búsqueda del justo equilibrio en la alimentación natural a través de la constancia, la confianza y la tranquilidad.

YIN –YANG
En el lenguaje macrobiótico aparecen a menudo los términos yin y yang, y sus derivados yanguizar y yinizar. El símbolo de la macrobiótica que se reproduce aquí significa la conjunción de las fuerzas opuestas pero complementarias que los orientales definen como yin y yang, yin es la fuerza centrifuga, yang la fuerza centrípeta. La centrípeta significa “contracción” ( yang”) y se puede expresar por medio del calor, el fuego, la luz, el verano. La centrifuga es una fuerza “dilatación” (yin) y son yin el frió, la oscuridad, el invierno, el agua.

Como la macrobiótica, la doctrina yin- yang se remota a unos seis mil años atrás. Intentar comprender el significado de estas dos fuerzas opuestas, yin y yang, seria demasiado difícil y oscuro para nosotros los occidentales y especialmente para aquellos que dan sus primeros pasos en el camino de la macrobiótica.

Como ejemplos en el campo biológico, diremos que las legumbres y las ensaladas son yin por el contrario son yang los cereales los animales y algunos vegetales. Para nosotros los occidentales razonar o pensar en términos yin y yang resulta más bien difícil pero intentaremos hablar de ello desde un punto de vista alimenticio en términos más accesibles tomados de la química. Yin equivale a acidez, potasio (fruta, azúcar, etc.); yang simboliza la alcalinidad, el sodio (sal, cereales, etc.). Las proporciones perfectas y la dosificación ideal entre yin y yang entre alcalinidad y acides se encuentran en el arroz integral completo y en la relación entre cinco partes de potasio (yin) y una de sodio (yang).

Todos los alimentos que tiene una cantidad de potasio superior a las cinco partes son más yin, y todos aquellos cuya proporción de potasio es inferior a cinco son más yang.

Muchas recetas estrictamente macrobióticas se basan en las proporciones establecidas entre yin y yang.
Igualmente, hay muchos alimentos muy bien equilibrados de por si, entre los cuales, el primero de todos ellos es el arroz integral.
Le siguen el trigo, la cebada, el maíz, el trigo sarraceno, y la avena.
El arroz es alimento perfecto, ya que contiene todos los principios yin –yang en equilibrio justo y en proporciones ideales. Los demás alimentos, incluidos muchos cereales, son mas o menos yin o yang y aquí es donde interviene la cocina macrobiótica para aportar su justo equilibrio. Uno de los factores más importantes relacionados con la cocina macrobiótica e s el modo de preparar y cocer los alimentos.

El fuego, y con el fuego el calor, es un factor importante que sirve para yanguizar algunos platos y para corregir la esencia excesivamente yin de otros alimentos. Por tanto, una larga cocción es un factor yang la sal sirve para yanguizar determinados majares. Otro factor importante lo constituye la estación climática. Los alimentos yin están mas indicados en verano y en época de calor. En cambio, los yang son más apropiados para el frió y para el invierno.

La dieta macrobiótica
Ya hemos dicho que la dieta macrobiótica, en muchos sentidos, no es ni fácil ni cómoda. Por tanto, antes que nada, hay que aprender a conocerla, y a juzgarla desde dentro. Los productos necesarios se encuentran bastante fácilmente, es verdad, pero no son de los que se venden a la vuelta de la esquina. No obstante, se trata a menudo de alimentos de fácil conservación y de los que puede hacerse un aprovisionamiento abundante y duradero; por lo que respecta a la preparación de las comidas, las recetas pueden parecer algo raras y sus suscitar algunas dudas; muchas veces son largas y requieren tiempo.

Entonces ¿es difícil esta dieta?. No es que resulte difícil precisamente, sino que mas bien al principio, viene hacer un tanto complicada. Aunque se trata de una dieta simple, natural e incluso primitiva, hay elementos que la hacen apta para toda clase de persona, a pesar de algunos escollos fácilmente superables, la dieta se basa, sobretodo, en los cereales y en bastantes legumbres secas, y vegetales, con algunas limitaciones y determinadas exclusiones.

La macrobiótica requiere, y esto es esencial, que los productos sean naturales, es decir, criados o cultivados según las leyes naturales y no como la civilización moderna los presenta. El cultivo de cereales, verduras, legumbre y frutas debe ser orgánico y no forzado, de modo que no se alteren las cualidades intrínsecas de los distintos productos. También la cría de animales debe seguir los mismos principios y no recurrir a los piensos compuestos que desarrollan el crecimiento.

Para la conservación de los productos no debe hacerse uso de aditivos químicos; están excluidos los colorantes, aromatizantes y procesos de refinamiento; en resumen, todo el proceso, desde el comienzo de la producción hasta la conservación debe ser natural, justo lo contrario de lo que nos ofrecen la industria alimentaría actual en todos sus productos en la que resulta artificiales incluso aquellos derivados de animales, criados, al menos en parte, con productos químicos, como la mantequilla, la leche, la misma carne, etc. En cuanto a los animales salvajes (aves de caza y caza mayor), que viven naturalmente y se alimentan por tanto también de forma natural, la macrobiótica los admite, aunque de forma limitada.

ALIMENTACIÓN MACROBIOTA ECOLÓGICA. BASES Y USOS. ECE 2014

"La gran ventaja de los productos macrobióticos es, pues, la de ser naturales, orgánicos, hasta tal punto que en ves de hablar de cocina “macrobiótica”, palabra que puede suscitar desconcierto, podemos decir mas simplemente “cocina natural orgánica, biológica ya que nos nutriremos del producto que la naturaleza nos ofrece espontáneamente."

Fuente: Alimentación Sana (http://www.alimentacion-sana.org/)



Los principios biológicos que rigen el cultivo agrícola macrobiótico y la cría de animales son simples y tradicionales, hasta el punto que puedan parecer retrógrados o al menos artesanales.

Pero este juicio es erróneo y no tiene en cuenta que estos principios buscan una naturaleza perdida y unos productos que mantengan íntegros sus elementos naturales a favor de la salud.

Los abonos químicos hacen el producto mas apetecible y atractivo, pero van en detrimento de sus cualidades naturales y no es aconsejable alimentarnos con productos embebidos de sustancias químicas en ves de seguir la leyes de la naturaleza. Una dieta a base de productos artificiales pude conducir a desequilibrios y trastornos mientras que una alimentación de productos genuinos ayudara al organismo a encontrar o mantenes una perfecta salud física y mental.

La gran ventaja de los productos macrobióticos es, pues, la de ser naturales, orgánicos, hasta tal punto que en ves de hablar de cocina “macrobiótica”, palabra que puede suscitar desconcierto, podemos decir mas simplemente “cocina natural orgánica, biológica ya que nos nutriremos del producto que la naturaleza nos ofrece espontáneamente.

Para obtener estos productos tradicionales la agricultura biológica utiliza, en lugar de abonos químicos abonos orgánicos a base de estiércol ,sin recurrir a tratamientos con sustancias toxicas, también en España aunque a escala reducida, se encuentran algunas regiones con cultivos biológicas, que probablemente aprobaran en el futuro. Así, por ejemplo en valencia se produce el arroz integral completo. Asimismo se encuentra vena, cebada, trigo, mijo, sésamo, lentejas, etc. En cuanto a los vegetales: verduras, legumbres y frutas, no es imposible y ni siquiera difícil encontrar un huerto o frutal cultivados artesanalmente. Incluso podríamos tener un huerto propio mas o menos grande. Por otra parte también en alguna maceta de la terraza podrían cultivares albaca, salvia, perejil, romero, mejora y otra hierbas aromática, las cuales creces como en la naturaleza.

Alimentos naturales
En la dieta macrobiótica ocupan el primer lugar los cereales completos, que representan el alimento natural, numero uno, plato básico en las comidas, mientras que en la cocina moderna, la tendencia es limitar los hidratos de carbono. El arroz, la pastas, la cebada, condimentados y preparados de distintas formas, son muy ricos, energético e equilibrados. Los cereales completos tiene un gusto genuino, un gusto ya olvidado: el sabor del alimento sin modificar y adulterar distintos de los productos que usamos normalmente, demasiados refinados y empobrecidos en sus cualidades y propiedades naturales.

La unión europea a regulado los controles y características del cultivo y cría de animales sin pesticidas medicamentos, etc. Sus productos llevan el distintivo de “Agricultura ecológica”.

Estos cereales, las distintas harinas, los copos de avena, del maíz y del arroz se encuentran a la venta en tiendas especializadas, provistas de productos macrobióticos.

Aparte de los cereales, base de esta cocina, se comen también muchas legumbres y verduras como condimento o parte del mismo plato. Las verduras mas utilizadas son las cebollas, puerros, coles, zanahorias, navos ,apio y escarola, se hace un gran consumo de perejil. Algunos vegetales como patatas, tomates, berenjenas, ajo, deben, por el contrario, usarse limitadamente o incluso excluirse.
Otros son admitidos solo en su época, siempre en cantidad limitada y debes en cuando.
Las algas, verdura utilizada en Japón, representan una novedad. Tiene sabor a mar.

Calidad de los alimentos
¿Cómo empezar sin revolucionar o, mas aun , sin traumatizar la dieta, acostumbrándose sabia y gradualmente a la cocina natural, para mas tarde continuar con prescripciones macrobióticas mas severas?.

Eh aquí algunos consejos sobre los alimentos que deben ser los primeros en eliminarse de la comida normal, modificando la dieta habitual.

Se empieza por el pan integral, barritas o bizcotes siempre integrales, que se alternaran con el pan blanco común. Al mismo tiempo, se sustituirán los condimentos por los mejores aceites vegetales naturales: aceite de sésamos, de girasol, de maíz e incluso aceite de oliva, si existe alguna seguridad sobre su procedencia, si es el resultado de una primera extracción en frió y no de un proceso de refinamiento. Finalmente se salara con sal marina en ves con sal común.
Como condimento de los potajes y delos distintos platos, usar el tamari. Con esto no se habra dado un gran paso, pero si se habrán establecido en la mesa innovaciones importantes al s que seguirán el cambio del arroz y la pasta, que se sustituirá por el arroz completo y la pasta integral. Mas tarde se llegara a un mayor consumo de arroz integral y de mas cereales que considera con una disminución gradual. Ante todo, de la carne y , después , del pescado y aves, su presión necesaria y obligatoria es el de la azúcar pasteles y dulces en general para compensar esta perdida se descubrirán nuevos sabores dulces , distintos, pero así mismo agradables, a través de uva, nueces, avellanas y miel. La fruta en admitida, con tal de que sea de la época, y esta especialmente recomendada la manzana y, en su tiempo, las fresas, cerezas, y albaricoques. La fruta cocida, manzanas al horno, compotas, se toman al final de la comida como postre si, por el contrario se trata de fruta fresca, es preferible y aconsejable tomar fuera de las comidas.

Como en toda dieta, es necesario que la alimentación sea variada. Medida que se acostumbra a este nuevo tipo de nutrición, del organismo instintivamente exigirá mas alimentos vegetales. Descartando o al menos limitando los animales. Es importante que la dieta tenga un equilibrio entre cereales, vegetales, legumbres y pequeñas cantidades de carne y fruta.

Cantidad de alimentos
Una de las máximas mas importantes de la macrobiótica reza: La cantidad mata la calidad. En pocas palabras, la macrobiótica aconseja ante la sobriedad. No obstante, la cantidad de alimento varia de individuo a individuo y depende de muchos factores: la edad, el estado físico y psicológico, el clima, la estación climática. También puede decirse que cambia de un día a otro y depende de nuestro juicio e intuición. Así, si nos sentimos débiles, cansados, deprimidos, nos convendrá una comida yang; por el contrario, si estamos excitados, llenos de energía, tendremos necesidad de alimentos yin.

La elección de los alimentos dependerá, pues de nuestra exigencia; es, por tanto, necesario conocernos a nosotros mismos, además de las reglas y principios macrobióticas.

Las Comidas
La preparación e las comidas deberá ser de fácil realización. La primera comida será abundante, totalmente a base de alimentos macrobióticos. Requerirá un poco mas de tiempo y una cierta dosis e buena voluntad. Se aconsejan: bio-muesli, crema de copos de arroz, de avena o cebada, galletas untadas con miso mezclado con tahin.

La segunda comida se realizara según las posibilidades de trabajo y horarios. Por lo general, se puede comer fácilmente y en cualquier lugar, quesos, huevos ( en cantidad limitada), pescado y pollo (hervidos).

La cena volverá hacer a base de cereales. Un menú ortodoxo comprende: sopa de verduras al miso, pasta gratinada, manzanas al horno.

Debe ser una comida ligera que puede terminar con te Bancha.
La distribución de las comidas no debe organizarse solo desde el punto de vista diario, si no que debe considerarse bao un aspecto mas amplio, semanal e incluso anual.

Durante la semana, siempre de acuerdo con las exigencias y necesidades personales, se puede hacer, al menos, un día completo de rigurosa dieta macrobiótica.

Respecto a la alimentación anual, en invierno se comerá mas yang con bebidas calientes, en cambio, durante el verano la dieta será mas yin (verduras, ensaladas, frutas) buscando alimentos y bebidas frescas, que aporten equilibrio a nuestro cuerpo.

Estas son las reglas generales básicas de una alimentación e higiene alimentarías. En la macrobiótica, las reglas son mas severas y miran no tanto a la dieta en si misma, cuanto al equilibrio entre yin y yang. Lo importante es darse cuenta de que debemos limitarnos a los alimentos estrictamente necesarios. Una dieta natural o , si se prefiere, macrobiótica equilibrada, a base de cereales, legumbres y otros vegetales, aporta a nuestro organismo todo cuanto le conviene.

Menús Básicos
A titulo informativo dado que la composición de una comida macrobiótica es distinta de las comidas habituales, ofrecemos a continuación algunos de sus menús mas típicos. Es de notar que nuestro “segundo palto” es decir, el plato fuerte es siempre de cereales, que constituyen la base de la comida. Cuando, por ejemplo, se unen dos elementos, como en el primer menú—cebada perlada y tortillas la cebada viene a representar el plato fuerte y la tortilla su acompañamiento.
  • Cereales 70%
  • Verduras 200% 
  • Algas+legumbres 5%
  • Postre 5%
  • Sopa de verduras al miso
  • Cebada perlada-tortilla de perejil
  • Compota de fruta
  • Sopa de verdura al maíz
  • Pasta integral gratinada
  • Pudín de cuscus
  • Sopa de pan
  • Arroz a la azafrán
  • Manzanas con crema de arroz.


Las Reglas fundamentales
En la macrobiótica existen algunas reglas fundamentales. Es bueno seguirlas para obtener mejores resultados en un modo distinto de comer y de concebir el arte de cocinar. Estas son:
  • Eliminar el azúcar y junto con el azúcar los pasteles en general, incluidos los caramelos.
  • Eliminar las bebidas azucaradas y las conservadas y tratadas químicamente.
  • Eliminar el café y el te con colorantes artificiales.
  • Cocinar los alimentos según las reglas macrobióticas: con aceites vegetales y naturales o con agua, y salarlos con sal marina.
  • Elegir para cocinar recipientes de barro, resistentes al fuego, acero inoxidable o o recipientes esmaltados; descartar en lo posible el aluminio remover los alimentos con una cuchara de madera.
  • No comer verdura o fruta fuera de su época; evitar, salvo algunas excepciones, los productos procedentes de países lejanos.
    Son preferibles los productos de la propia tierra y aun mas, de la propia región.
  • No comer fruta verdura, ni cereales cultivados con abonos químicos o desinfectantes.
  • No usar especies ni ingredientes químicos. Evitar también las sal común refinada.
  • Evitar lo máximo posible las proteínas animales y sustituirlas por las vegetales. De entre las carnes, aunque muy limitadamente, dar preferencia al caza y al pescado.
Además de estas reglas principales, existen algunos principios que es necesario y útil aclarar.

El sistema de Cocinar
La macrobiótica tiene algunas reglas respecto a la forma de cocinar. Como hemos dicho, todo alimento debe prepararse con aceite vegetal y natural o con agua. Esto no significa prescindir de los condimentos; por el contrario, estos tienen una función esencial y a menudo significan un complemento incluso energético. Entre estos condimentos se encuentran el tamnari, el miso, el tahin y el tekka. De todos ellos indicaremos sus propiedades y modo de utilizarlos.

La cocción de algunos productos es especial. Por ejemplo, hay que aprender a cocinar el arroz integral y a hacer digeribles los distintos cereales, con el mijo, la cebada, etc. La cantidad y proporción entre agua y cereales pueden parecer desacostumbrados, pero el cereal, después de la cocción debe quedar seco e incluso “ pegado” al fondo del recipiente. En general, la cocción es mas bien larga.

Otro principio desconocido en nuestra cocina es el de tostar algunos cereales antes de la verdadera y propia cocción, como por ejemplo, con la harinas de maíz, las semillas de sésamo, la cebada perlada, la harina de arroz, etc. Es recomendable no saltarse este proceso, ya que da a la comida un sabor particular, mantiene una mayor consistencia en la cocción y sirve también para yanguizar.
Al principio, la operación de tostar puede no salir bien; hay que insistir, es una, cuestión de práctica.
No obstante, en los establecimientos encontramos muchos productos que acuden en ayuda nuestra. Las distintas cremas y harinas a menudo han sufrido ya un primer tostado y llevan la indicación sobre su utilización pero igualmente hay que repetir la operación de tostar nuez estrictamente obligatorio si bien entra dentro del sistema de esta cocina y no hay olvidarla.

También la cocción a la oriental de las verduras; el mituke, es un poco especial pero mas fácil, ya que en la definitiva se trata de un sofrito que la mujer japonesa prepara a la perfección.

La Masticacion
Es lo mas importante de la macrobiótica y constituye un ejemplo que todo el mundo debe de seguir por lo saludable que es para una buena digestión.

La macrobiótica llega incluso a recomendar que un bocado se mastique 100 veces; quizás sea un poco exagerado. Contentémonos con hacerlo de 30 a 50 veces y será bueno si lo hacemos regularmente con constancia. Es necesaria buena voluntad pero hay que insistir en este detalle que no debemos considerar como insignificante.

Masticar significa “extraer”, es decir, “ sacar” de los alimentos las sustancias beneficiosas que contiene, las cuales, de esta forma, pueden ser asimiladas fácilmente por nuestro organismo.
Poco a poco, este aspecto mecánico de una comida se convertirá en costumbre según Ohsawa hay que “masticar” también las bebidas.
Teniendo mas tiempo el alimento en la boca, se ayuda también a la insalivación, otro proceso fundamental respecto al alimento. Masticando mucho es también mas fácil comer menos.
Hay que añadir que la comida, especialmente la macrobiótica, se vuelve mejor, pues la masticacion resalta el sabor de los alimentos genuinos. El pan (un cereal) hay que comerlo seco y no mojado.
Por lo demás, basta con mirar a la gente en la mesa para darse cuenta de que casi ninguno desde el punto de vista higiénico como correctamente. Comer corriendo es el vicio mas común, muchos tiene también el de leer mirar la televisión o escuchar la radio; en compañía se habla a veces animadamente o incluso de discute. Todo ello son cosas que perjudican primero a nuestra comida y después a nuestra digestión.

Por el contrario, la macrobiótica transforma el acto de nutrirse y de comer en un rito, ya que no basta masticar y comer con calma sino que también hay que concentrarse y, aunque no se coma por el placer de comer, hay que comer con placer. Un principio simple pero profundamente sano.

Las Bebidas
Hay beber lo menos posible e incluso no beber, por lo menos en las comidas, y reducir al máximo los líquidos. 

Debemos perder la costumbre de tomar demasiada agua, que es Ying. Beber menos no significa privarse de líquidos, pues los alimentos que comemos lo contiene en cantidad mas que suficiente para nuestro organismo.
Un principio excelente es sustituir el agua por tes macrobióticos y especialmente por el te Bancha que puede ser bebido al final de la comida. Por el contrario, hay que evitar las bebidas industriales las naranjadas y otras bebidas azucaradas.

Salando poco los alimentos se beberá menos; en la cocina macrobiótica, además de la sal marina se pueden usar otro ingredientes que sirven para condimentar y salar los distintos platos, por ejemplo el tamari y el miso; en la mesa, en ves de sal usar gomasio.

El café esta prohibido en ves de este se pueden ingerir excelentes tes, sobre los que daremos indicaciones y recetas, tampoco la leche se usa en la dieta macrobiótica.

Productos y alimentos Macrobióticos
Las indicaciones sobre productos y elementos usados en esta dieta son:
• Cereales;
• Legumbres secas;
• Algas marinas
• Aceites y materias grasas
• Soja y condimentos.

Los cereales
Constituyen el alimento principal de la dieta macrobiótica. Entre ellos se encuentran el trigo, arroz, pasta, mijo, cebada, avena, trigo sarraceno, maíz, centeno y farro o alaga.
Los cereales se usan también en forma de harina: harina de trigo, trigo sarraceno, maíz, arroz y soja.

Para obtener las harinas macrobiótica, los cereales son primeros escarbados y luego molidos con una muela de piedra. Las harinas integrales proviene de cultivos biológicos y no tiene aditivos químicos. A las harinas puede añadirse el kokoh, el bio-muesil y también el arrurruz y el kouzou, dos féculas macrobióticas. Además de bajo la forma de harina, los cereales se encuentran también en copos: de avena, trigo, trigo sarraceno, maíz, mijo, cebada, arroz y centeno.

Kokoh
Es una harina precocida compuesta de arroz integral, trigo, copos de avena, mijo y soja. Constituye un excelente alimento para niños, convalecientes mujeres encinta y para aquellos que tienen dificultades digestivas. También existe el kokoh instantáneo, para el que bastan dos minutos de cocción, mientras que parta el natural se necesitan unos veinte.

Bio- muesli
Mezcla de sabor gustoso y agradable compuesto de distintos cereales: avena, cebada, trigo, trigo sarraceno, a los que añaden pasas, sésamo y leche descremada en polvo; no contiene azúcar. Sirve para preparar dulces, tortas saladas, crepes. Se puede también mezclar con copos de avena. Se obtiene una rápida preparación añadiendo agua caliente o fría, o mitad agua y mitad leche; se mezcla y se deja hinchar durante unos minutos. Puede constituir una primera colación nutritiva añadiéndole fruta fresca de la época.

Arrurruz
Fécula macrobiótica, que es el almidón de la raíz de arrurruz. Sustituye a la fécula incluso para hacer cremas y sopas.

Kouzou
Es otra fécula biológica parecida al arrurruz, pero que ha sufrido una preparación especial; se obtiene en Oriente. Es rica en proteínas. Con el kouzou, y también con el arrurruz, disueltos en agua y condimentados con tamari, aceite vegetal natural o con verduras, se hacen, en pocos minutos, nutritivas sopas.

Pan
Asimismo en la mesa macrobiótica el pan debe ser Integral. Se encuentra también preparado pan Integral rallado. Sucedáneos del pan son los bizcotes integrales y las galletas. Existen muchos tipos de bizcotes macrobióticos.

Arroz Integral
El arroz macrobiótico, según Rene Dubois, premio Nóbel de Medicina, constituye el único alimento perfecto por la naturaleza de sus proporciones yin y yang: cinco partes de potasio (yin) y una de sodio (yang). El arroz que normalmente utilizamos se encuentra muy empobrecido en sustancias y propiedades por la elaboración industrial; el que se usa en la cocina macrobiótica, es decir, el arroz integral, es un producto que no ha sido desprovisto de su cáscara; es llamado también arroz moreno por su color, o arroz completo por sus cualidades. 

Se trata de un arroz que conserva el germen y no ha sufrido un proceso de refinamiento. Además de ser verdaderamente completo, es un producto vivo y constituye el alimento fundamental de la dieta macrobiótica.

El arroz integral es rico en excelentes propiedades: hidratos de carbono (almidón), vitaminas, sales minerales, proteínas, lípidos (grasas), azucares (glucosa). La cáscara—es decir--, la corteza protectora, la parte oscura, es la mas yang y es considerada alimenticia, por tanto no se elimina. Es particularmente acto para quien hace vida sedentaria o para quien tenga dificultades en la digestión, para los convalecientes, las personas que quieren mantenerse sanas y las que sufren algún trastorno o al menos tienen la salud delicada.

Tiene que ser abundantemente salivado y masticado mucho para asimilar el almidón que contiene.

Este optimo arroz, completo en todos sus elementos, requiere requiera cierta atención en su compra, pues es necesario que sea muy fresco.

El inconveniente que puede presentar estriba en su larga cocción, bastante más que la del arroz normal. 

También le modo de cocción, a la oriental, es difícil para nosotros. En general, el tiempo de cocción, varía de una calidad a otra; se necesitan unos tres cuartos de hora, pero, según los expertos, la cocción del arroz integral es de una hora y media. Con la olla a presión este tiempo se reduce a un tercio. La desventaja de una larga cocción se compensa ampliamente con los demás beneficios.
Las recetas con arroz integral en la cocina macrobiótica son muy numerosas y se pueden varias con gustó y fantasía.

Trigo sarracenoSe usa en granos (como el arroz), en copos, o como harina, que puede servir para hacer cremas, sopas, pastas para dulces o tortas saladas y crepes. El trigo sarraceno en grano ligeramente tostado, se llama kasha. Se tuesta durante un minuto a fuego vivo y luego se deja hinchar cerca de un cuarto de hora. Preparado de esta forma, sirve como receta básica y puede condimentarse de diversas formas. Con el kasha puede hacerse una especie de empanadas, muy nutritivas; es buenísimo para los guisos.

Maíz
Con el maíz se hace la polenta. La harina de maíz es rica en hidrato de carbono, macrobiótica y biológica, es decir, hecha de maíz crecido sin abonos químicos. Requiere una larga cocción, como la polenta hecha con maíz normal. En cuanto al tiempo y preparación, con los cuales se preparan, además de la polenta, cremas papillas, frituras y croquetas.

Harina de Soja
Es una harina completa rica en grasas, aunque los lípidos que contiene no tienen colesterol. Las preparaciones as base de harina de soja están indicadas para diabéticos por su bajo contenido en hidratos de carbono.

Mijo
El mijo biológico es rico en magnesio y fósforo. Es beneficioso para el cutis, cabellos, dientes, uñas y es un excelente alimento para quien ejerce una labor intelectual. Con el mijo pueden hacerse todas las preparaciones que se hacen con el arroz, sopas y croquetas.

Avena
Cereal rico en vitaminas y sales minerales. La avena macrobiótica es también rica en proteínas. Optima en forma de cipo copos y rápida de preparar en sopas, frituras y croquetas. Es aconsejable en la estación fría, ya que es muy energética.

Centeno
Un cereal poco usado e injustamente olvidado. Se encuentra también en copos. Aconsejable para quien hace vida sedentaria, ya que ayuda ala circulación y combate el estreñimiento.

Cebada
Beneficiosa para el intestino y refrescante, es aconsejable hacer uso de ella frecuentemente, al menos una vez por semana. Se encuentra en copos y granos. Requiere una larga cocción.

Farro o alaga
Harina ya usada por los antiguos romanos. Se usa para sopas y guisos.

Tipos de pasta
Las pastas que se utilizan en la cocina macrobiótica están hechas con harina de trigo duro, molido con muela de piedra y después seleccionado. Hay pastas de harina de trigo integral, harina de mijo, o harina de trigo sarraceno mezclado con harina de trigo duro. Son un poco oscuras y bastante rusticas. El grano de estas pastas es siempre cultivado sin abonos químicos.

Pasta de trigo integral
Es muy energética. Se encuentra en diversas preparaciones: espaguetis, macarrones, fideos, etc. y también grandes cuadrados y rectángulos para los canelones. No faltan las pastas para caldo, pero en todo caso los espaguetis finos pueden desmenuzarse. La cocción y el tiempo requerido son los normales.
Pasta de trigo sarraceno integral. Optima y aconsejada para el equilibrio mineral. Se vende es espaguetis y macarrones.

Pasta de harina de mijo
Tiene un gusto especial pero agradable. Es rica en proteínas.

Legumbres secas
Azuki
Característica judía de soja de origen japonés, que se cultiva también en Europa. Es pequeña, redonda, de color rojo oscuro, muy energético y nutritiva. Se usa abundantemente en la cocina macrobiótica. Hay que dejarla en remojo durante toda una noche y su tiempo de cocción es de una hora y media a dos. Los expertos aconsejan tomar las azuki una o dos veces por semana, no mas, calculando un par de cucharadas de sopa por persona.

Judías de soja
Son también judas de origen japonés, de un verde alegre, pequeñísimas y redondas. Se usan poco, como las azuki, aunque requieren un mayor tiempo de cocción.

Garbanzos 
Deben estar cultivados biológicamente. Son muy nutritivos, ricos en vitaminas y sale minerales. En la cocina macrobiótica pueden tostarse en seco durante mas de una hora añadiendo agua y hierbas aromáticas. También se pueden preparar como en la cocina normal: en remojo durante veinticuatro horas, y una larga cocción de cerca de cuatro horas.

Lentejas
En la India y en Oriente las lentejas sustituyen a menudo a otros productos de origen animal, ya que son muy ricas en proteínas. Además son de buen sabor y fácilmente digeribles. Las lentejas de la cocina macrobiótica deben ser de la agricultura ecológica. Las de origen oriental y japonés son mucho más pequeñas que las nuestras. Hay que dejarlas en remojo durante algunas horas y requieren una larga cocción, de cerca de dos horas. Se usan para hacer sopas, pires, croquetas y fritos.

Las algas
Las algas, verdura típicamente marina, son muy utilizadas en la dieta macrobiótica. Tienen la ventaja de crecer en un ambiente no contaminado por sustancias químicas nocivas. En general, son ricas en sales minerales y vitaminas, especialmente vitamina B
Para eliminar la sal hay que ponerlas en remojo al menos durante una hora. Se cocina a fuego lento.

Iziki
Son lagas que contienen grasas (lípidos), azucares (glucosa), sales minerales y vitamina. A Ayudan a la digestión y asimilación de alimentos. Se utilizan en muchas preparaciones. Se presentan en ramitos que pueden tostarse en seco, según los principio de la cocción macrobiótica. En el Japón se cree que ayudan a mantenerse joven y que rejuvenecen.

Kombu
Algas que contienen lípidos, glucosa y sale minerales. A menudo se añaden en cantidad mínima a los cereales y legumbres secas para facilitar su cocción. Se ponen durante mucho tiempo en remojo para eliminar la sal. Una variedad de las kombu son las dais y otra variedad las nato.

Wakame
Otra variedad de algas. Como las kombu contienen vitamina B aunque en menor medida.

Nori
Se presentan en hojitas extraídas de lagas rojas secas. Se tuestan en seco durante unos segundos antes de utilizarlas. Cortaditas, se mezclan con la sopa y se condimentan con tamari.

Isigue
Son las algas más yang.

Aceites y grasas
Las grasas son un elemento necesario e imprescindible en la alimentación. En la cocinas macrobiótica se admite solo aceite, natural vegetal, que debe provenir de un primer prensado en frió y no refinado.

Aceite de Oliva
El más sabroso, ya que conserva el aroma y la fragancia de las olivas. Cambia de un año a otro y sus cualidades y sabor dependen de la recolección. Naturalmente, debe ser de un primer prensado en frió y no refinado.

Aceite de Girasol
Es extraído de las semillas de girasol, cuyo cultivo debe ser ecológico. Aceite ligero y fácilmente digerible. Se usa para condimentar verduras, crudas o cocidas o sopas. También se usa para freír y otros preparados distintos.

Aceite de sésamo
Semilla oleosa que contiene lecitina y fosfatos, elementos especialmente beneficiosos para el sistema nervioso. Los granos o semillas de sésamo son energéticos y constituyentes. Pueden esparcirse al natural en verduras cocidas o crudas, en distintos guisos y en la preparación de dulce. De la semilla se extrae el aceite, que tiene la ventaja de no volverse rancio y es excelente para hacer dulces. Es mejor no usarlo para freír. El aceite de sésamo es particularmente rico en sustancias grasas y minerales. Por esto todas las grasas a base de sésamo, que es una semilla oleaginosa, son muy buenas.

Tahin
El tahin es la mantequilla de sésamo. La pasta extraída del sésamo es mas bien fluida. Se trata de una grasa vegetal muy nutritiva, de un agradable sabor que recuerda al cacahuete. Se usa en muchos preparados, entre ellos los dulces, puede también untarse en pan, en bizcotes y galletas integrales.

Soja y condimentos
Soja
Los pueblos orientales, especialmente los asiáticos, utilizan mucho la soja, sus semillas y numerosos productos derivados de esta leguminosa. La soja es particularmente rica en proteínas y contiene también vitamina, calcio, fósforo y hierro. A menudo, por estas cualidades energéticas, sustituye a la carne, sobre todo Oriental.
Por su alto contenido en hierro ( es mas rica en el que las espinacas), es muy indicada en los casos de anemias. La salsa de soja y otros productos equivalentes se añaden a los preparados de cereales, arroz, pastas guisos, y sirve también de condimento.

Tamari
Es la salsa mas usada en la cocina macrobiótica. Se trata de un concentrado a base de soja, trigo biológico y sal marina. Constituye una salsa completamente natural, bien distinta de la soja que se vende normalmente, producida en muy breve tiempo y con medios químicos. El tamari macrobiótico es un líquido oscuro, vendido en botellas pequeñas que se conserva durante largo tiempo. Se dice que contribuye a mantener la juventud; puesto en los hj huevos neutraliza la acción de estos sobre el colesterol. Se usa en muchísimas preparaciones, guisos o sopas, verduras cocidas o crudas. El tamari no solo condimenta los alimentos sino que aumenta su sabor y refuerza las salsas. Se usa en cantidad muy limitada. Con el tamari pude hacerse un excelente y rápido caldo (como con los cubitos de caldo) al que se puede añadir perejil picado.

Miso
Es una pasta a base de soja y cebada ecológica, muy rica en proteínas. La preparación tradicional es larga y complicada, pero este producto, básico en la cocina macrobiótica, se encuentra ya preparado en bolsitos. Es mejor conservarlo en un lugar fresco.
Al igual que el tamari, es sabroso y salado, por lo que se usa en cantidades reducidas. Sirve para salar preparados a base de cereales y vegetales y se añade también a muchas sopas. El miso no debe cocer, por lo que se ha de añadir en el ultimo momento, disuelto en un poco de agua. Mezclado con tahin se obtienen una excelente crema o salsa para untar con el pan, tostadas o galletas integrales.

Gomasio
El gomasi debe encontrarse siempre en la mesa macrobiótica, al igual que en la nuestra esta la sal. Es un producto a base de semillas de sésamo y sal marina; el sésamo lo hace mas bien grasiento, pero es también rico en sales minerales y proteínas. Es recomendable su uso cotidiano, ya que es bueno para el sistema nervioso. Puede esparcirse un poco sobre todos los platos.
El gomasio se encuentra a la venta, pero según los expertos, y como buena regla macrobiótica, es mejor prepararlo en casa, porque no dura mucho ( de quince a veinte días) por esto tampoco es necesario prepararlo en gran cantidad.

He aquí como se prepara: unas cucharadas de semillas de sésamo ( ya lavadas) y una cucharada de sal marina. Se tuestan en seco y separadamente ambos productos, cuidando de que no se quemen. Cuando se han enfriado, se mezclan y machacan finamente ayudándose con un mortero, o bien se muelen un poco gruesos.
La preparación no es difícil, pero se necesita un poco de practica experiencia. A continuación, el gomasio debe meterse en un recipiente herméticamente cerrado. La proporción de la mezcla depende de la edad, de la gente y de la estación climatologíca.

Sal marina
En la cocina macrobiótica se usa la sal marina no refinada y completa, es decir, la extraída de la evaporación del agua del mar y sin ulteriores procesos o refinamientos. La sal, aunque indispensable, se usa moderadamente. Como ya hemos visto, otros condimentos ( tamari, miso) sirven para salar, al menos en parte, y condimentar muchos preparados.

Alimentos Varios
Tekka
Producto a base de bardana, aceite de sésamo, miso, loto y zanahoria. Se puede esparcir como condimento en muchos platos. Es fortificante.

Mebosis
Ciruelas japonesas cultivadas biológicamente, fermentadas y saladas con sal marina; sufren un largo tratamiento que dura tres años. Un trocito de ciruela puede estimular el apetito y servir también como digestivo. Se usan en la composición de jugos y salsas. El zumo que indicamos en las recetas puede servir como bebida y preparado de otra forma, puede sustituir al vinagre. Estas ciruelas se venden en pequeños envases.

Vainilla
Vegetal que sirve para la preparación de dulces. No confundirlo con el azúcar de vainilla.

Alimentos complementarios
En la dieta macrobiótica los cereales deberían ocupar al menos un 60%. El otro 40% esta constituido por alimentos considerados como secundarios. Estos pertenecen a varios grupos, como sopas, guisos, preparados a base de vegetales, legumbres secas, y, en dosis limitadísimas, aves criadas ecológicamente, huevos y pescado. Hay frutas y dulces un poco especiales.

Sopas y potajes
Entran también dentro del régimen mas estricto y severo; en muchos de ellos los elementos que las componen se encuentran equilibrados macrobióticamente. Deben ser más bien espesas. Aptas especialmente en la estación fría.

Vegetales
Deben constituir el 20% de la alimentación. Las verduras más utilizadas y aconsejadas son: cebollas, zanahorias, berzas, coliflor, nabos, lechuga y escorzonera. También se usa mucho el perejil.
Nada de lo que existe en la naturaleza es, al menos en teoría, desaconsejado por la macrobiótica, pero, en la práctica, no faltan las exclusiones, como es el caso de las patatas, tomates y berenjenas. Otras verduras desaconsejadas o para usar en forma limitada, son los espárragos, pimientos, alcachofas, etc. Puede concederse alguna excepción desde el punto de vista culinario.
En pleno verano y en las regiones muy calidas, excepcionalmente y de forma muy limitada, podrá hacerse alguna salvedad respecto a los tomates y otras verduras.

El esquema yin-yang tiene un valor relativo. Lo importante es el equilibrio entre los distintos elementos que componen una comida. Sobre todo en el caso de los vegetales. El modo de condimentarlos y cocinarlos puede restablecer el equilibrio orgánico. Por esta razón, se recomienda mucho el nituke, sistema de cocinar las verduras a la oriental; prácticamente se trata de freírlas; todas las verduras de la estación se prestan a esta preparación, muy usadas y mas aconsejable que el hervirlas.

Son muy recomendadas y excelentes las legumbres secas, de las que ya hemos hablado y que pueden prepararse de muchos modos.
También algunas verduras crudas forman parte de esta dieta. Cuando hace calor se consumen ensaladas, con verduras cultivadas biológicamente y condimentadas según las reglas, con aceite natural vegetal, sal marina, nada de vinagre y poquísimo limón. Se aconsejan la lechuga, endibias, escarola y achicoria.

Quesos
Pueden comerse quesos de distintas clases, aunque no todos. Son excelentes todos los quesos de cabra y los fermentados, como el roquefort. Tomar más limitadamente el emmental y el requesón.

Huevos
Deben ser frescos (categoría “A”, frescos) y fecundados. Pueden cocinarse de distintas formas: pasados por agua, duros, escalfados, fritos con aceite natural o en tortilla. Se aconsejan las tortillas de verduras a la nituke, de cebollas,. Puerros o verduras de la época mezcladas. En las tortillas macrobióticas se puede añadir, al batir los huevos, algo de copos de avena muy ligeros. Los huevos sirven también para dar sabor a la bechamel, a la masa de croquetas de cereales y para empanar. No obstante, se usan muy limitadamente, siendo la teoría filosófica aun más rigurosa en su restricción.

Pescados
El pescado es admitido con cierta amplitud, siempre que no sea de cría.
Son preferibles las anchoas, sardinas, salmón y lenguado. Prescindiendo del precio, es aconsejable el caviar. Respecto a la preparación, es preferible el pescado hervido, el cual podrá condimentarse con aceite crudo y también con mayonesa. El pescado frito es más pesado, siendo en esta ocasión una cuestión de digestión y no de dieta. Si se admite las croquetas o empanadas fritas con aceite natural o vegetal, hechas de harina integral, ¿Por qué no las sardinas, anchoas y los pescaditos pequeños?

Carne
La carne es desaconsejada aunque no completamente rechazada, al menos el buey, la ternera, y el cerdo, sin hablar de los distintos embutidos. Las proteínas que forman parte del mito de la carne pueden ser sustituidas por las contenidas en cereales y legumbres en adultos sanos. En niños la carne debe formar parte de la dieta de manera habitual.

Aves de corral y de casa
Por el contrario, podremos, aunque muy, limitadamente, incluso excepcionalmente en una dieta mas severa, comer algunas veces pollos y aves de corral, con tal de que estén criados ecológicamente, sin piensos que contengan sustancias químicas.
El pollo a la sal (marina) pude constituir un excelente palto macrobiótico. Se trata de una antigua receta de origen chino muy yanguizada con sal. Se admiten, siempre de forma excepcional, el pavo, pato y pichón.
Las aves de caza, y aquí se trata de animales que viven en la naturaleza y se nutren “naturalmente”, se admiten, aunque con muchas limitaciones: faisán, perdiz, liebre, etc. En su cocción existe una mayor rigidez; evidentemente, de guisos no se habla y ni siquiera debiera pensarse en asados. No obstante, las aves de caza hervidas, aunque correctamente macrobióticas, gastronómicamente hablando no son muy apetecibles. En este caso la filosofía las admite muy limitadamente.

Fruta
La fruta mas utilizada son las manzanas y, a continuación, las castañas. Cuando es la estación, son excelentes las fresas, siguiendo las cerezas, albaricoques, melocotones, ciruelas, peras y uva. Por el contrario, se han de evitar las naranjas y pomelos, avellanas y almendras.

Dulces
No faltan, aunque son distintos de los usualmente conocidos. Nada de azúcar para empezar; las cremas son a base de copos de avena y sémola, dulcificados con pasas, nueces, vainilla, canela y tahin. No obstante, se obtienen excelentes tortas, hojaldres de manzana y empanadillas dulces.


Fuente: Alimentación Sana (http://www.alimentacion-sana.org/)


Otras fuentes: